KINKAKU-JI · PABELLÓN DORADO
Una joya de Japón, a un paseo de casa
Patrimonio Mundial de la UNESCO

Desde Meiji 1896, el camino hacia Kinkaku-ji atraviesa algunos de los rincones con más encanto de este lado de Kioto: Kamishichiken y Kitano Tenmangu, antes de llegar al célebre Pabellón Dorado.
Poder salir de casa y llegar caminando, en pocos minutos, a uno de los lugares más extraordinarios de Japón es uno de los pequeños lujos de alojarse en Meiji 1896.
Al final del paseo espera una imagen que Kioto lleva contemplando desde hace siglos. A finales del siglo XIV, el shōgun Ashikaga Yoshimitsu levantó aquí su villa, que tras su muerte se convertiría en un templo zen. Frente al estanque Kyōko-chi, el oro del pabellón se funde con el agua, los pinos y las montañas, componiendo una de esas escenas en las que arquitectura y naturaleza parecen haber sido pensadas como una sola cosa.
Su historia es también la historia de la capacidad de Japón para preservar y reconstruir su memoria. El edificio actual, levantado en 1955 después del incendio que destruyó el anterior en 1950, mantiene viva una imagen nacida siglos atrás. Kinkaku-ji forma parte de los Monumentos Históricos de la Antigua Kioto, declarados Patrimonio Mundial por la UNESCO, y sigue siendo uno de los grandes símbolos de la belleza y el legado cultural de Japón.